La
obligación de los Ayuntamientos en México es prestar los servicios de agua,
drenaje, alumbrado público, calles, parques y jardines, entre otros. El dinero debe canalizarse principalmente a
la construcción y mantenimiento de los servicios con mayor demanda colectiva.
Sin
embargo, es común que los recursos públicos se ocupen en la adquisición de bienes
y servicios que no impactan en el beneficio común. Más allá de eso generalmente
representan una oportunidad de negocio para los funcionarios encargados de
administrarlos.
En
una ciudad como Reynosa donde las carencias son enormes, con extensos núcleos
poblacionales padeciendo brotes de aguas negras, acumulación de desechos por
falta de un eficiente servicio de recolección, baches o calles destrozadas, algunas
contrataciones de la presidencia municipal, encabezada por José Elías Leal, resultan escandalosas.
Con
una evidente falta de racionalidad en el ejercicio presupuestal, imponiendo
además complicaciones para la comprobación de esos gastos, por ejemplo en el 2014
el actual Ayuntamiento de Reynosa gastó poco más de 3 millones 200 mil pesos en
renta de mesas y sillas.
Ese
arrendamiento, difícil de auditar, representa un gasto promedio de 8 mil 777
pesos diarios durante todo ese ejercicio fiscal. La largueza con la que se pagó ese dinero
contrasta con los discursos de austeridad que se auto impusieron las
autoridades municipales.
En
medio de las dificultades que miles de personas padecen debido a que sus calles
están destruidas o inundadas de aguas negras, porque les falta agua potable y en
general porque viven en un ambiente de retraso generalizado, contrasta la
ligereza con la que se destinaron casi 23 millones de pesos para la adquisición
de playeras.
A un precio promedio de mayoreo, incluyendo hasta el llamado retorno o moche, con esa multimillonaria cantidad se compran unos
328 mil de esos artículos.
Si
lo hicieron realmente la pregunta obvia es
¿A dónde y para quienes se destinaron esas miles de prendas? ¿Fueron adquiridas para promoción política? ¿Fue una compra a previsión para las
elecciones?
Luego
vienen las preguntas necesarias: ¿Cuántos cordones y banquetas se hubieran
construido con ese dinero? ¿Cuántas conexiones domiciliarias de drenaje se
habrían colocado en colonias marginadas? ¿Cuántas calles se habrían reparado?
Sabemos
que uno de los vicios más arraigados en la función pública en México es el
culto a la personalidad. El dinero se usa para contentar al encumbrado. El
presupuesto en consecuencia se dispone para la lambisconería.
En el ejercicio
fiscal 2015 la presidencia municipal de Reynosa pagó un millón 788 mil 809
pesos para la alimentación de funcionarios del gobierno de Tamaulipas que
visitaron la ciudad. Hay consumos pagados por cantidades menores a 2 mil pesos y otros
por cantidades mayores pero el grueso del dinero se liberó para liquidar seis
cuentas que en conjunto ascendieron a un millón 596 mil pesos.
Por cierto la
cuenta pública del 2014 ya fue aprobada por el congreso local.
Como
dice el dicho: No te pido que me des.
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