martes, 8 de marzo de 2011

CALDERON: EL PRESIDENTE PRIISTA

Desde fuera del poder, los panistas eran críticos intransigentes de los vicios del sistema político priista, al que –con mucha razón eso sí- le achacaban ser responsable de todos los males que aquejaban al país.

Ahora con casi once años en el poder ejecutivo, han sostenido y,  más allá, fortalecido la mayor parte de los viejos esquemas políticos y económicos que tanto denostaban. 

En lo político el presidente Felipe Calderón se comporta como cualquiera de los  presidentes prìistas, que sometían a sus deseos y  antojos al PRI y a los priìstas.

Calderón ha mostrado un talante autoritario y da un trato denigrante a los miembros del Partido Acción Nacional, su partido.

En la elección federal de diputados del 2009, a través de figura estatutaria de  designación impuso a más de la mitad de los candidatos panistas.   

Nada importó, y nadie cuestionó, que en ninguno de esos casos se cumplieran los supuestos que establecen los estatutos y los reglamentos para la utilización de ese procedimiento para la postulación de candidatos.

Ese año, casi 200 candidatos fueron producto del dedazo del presidente de la república. Les guste o no a los panistas así fue.

Ahora Calderón uevamente cae en las tentaciones del autoritarismo.   Sumido su partido en un escabroso proceso interno en la víspera de la designación del abanderado azul a la presidencia, Calderón se ha encargado de enturbiarlo más.

El fin de semana pasado, a los miembros del consejo nacional panista, el primer "panista del país" les pidió que buscaran al mejor candidato a la presidencia de la república,  sea militante o no del partido

Aunque estatutariamente existe la posibilidad de que el PAN postule candidatos externos, finalmente para muchos militantes las palabras de Calderón fueron un insulto, particularmente cuando les machacó que deben estar abiertos “a elegir a los mejores, no los que merezcan más por meritos partidistas”.

Le brotó el priista que lleva dentro.

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