jueves, 10 de junio de 2010

SRE: NO ES LO MISMO ENERGIA QUE GÜEVOS


La muerte del menor juarense Sergio Hernández Güereca a manos de un oficial del gobierno de Estados Unidos,  es un asesinato a mansalva.  No hay más conclusión que hacer cuando se escuchan los testimonios de quienes presenciaron los hechos. El agente estadounidense literalmente cazó al niño.
Las autoridades de Estados Unidos alegan que desde el lado mexicano  sus oficiales fueron agredidos con piedras y que actuaron en defensa propia.  Aún que así hubiera sido el uso de las armas de fuego no se justificó porque la supuesta agresión no hubiera ameritado una acción tan desproporcionada. 

Además porque existen disposiciones legales internacionalmente reconocidas que obligan a los agentes de la ley a, en la medida de lo posible,  reducir la posibilidad de lesiones y daños severos y a proteger la vida de las personas.   En este caso, el menor estaba tras una columna de un puente y su victimario le disparó cuando se asomó hacia el lado estadounidense.

Eso fue  un asesinato a sangre fría.  Un homicidio agravado. 

Aún con eso,  la Secretaría de Relaciones Exteriores, publicó su comunicado 174 en donde se da a conocer que esa dependencia “condena enérgicamente la muerte de un menor ocurrido la noche del 7 de junio, en las inmediaciones del Puente Internacional Paso del Norte, en Ciudad Juárez, cuando un oficial de la Patrulla Fronteriza disparó contra un grupo de migrantes que, aparentemente, le arrojaban piedras”

Seguramente los gringos estarán temblando por la energía impuesta al mencionado boletín, en el que por cierto ni el nombre de Sergio mencionan. 

Luego le agregan más blablá: “México y Estados Unidos han trabajado en el establecimiento de protocolos y mecanismos de diálogo que permitan coordinar la acción de las instancias de seguridad en ambos lados de la frontera, compartir información en tiempo real, reducir la violencia e incrementar la seguridad de las comunidades transfronterizas”.   Ese es el estilo Lewinsky de la redacción.

Posterior a este comunicado, la Presidencia de la República emitió uno,  en el que tampoco se refieren por su nombre a Sergio Hernández, y elevan el tono de la reacción oficial. Se pulieron para que se viera una mayor energía y al adjetivo le agregaron un adverbio determinativo: “el Presidente Felipe Calderón Hinojosa refrenda la más enérgica condena del Gobierno de México por la muerte de un adolescente”. 

Ahora se requiere más que eso porque estos casos no son aislados.  Se presentan en un contexto de crecientes manifestaciones de odio hacia los mexicanos. Son señales ominosas de que las cosas pueden ponerse peor.

Desafortunadamente el gobierno parece ignorar este fenómeno.  

Las circunstancias actuales requieren que las autoridades mexicanas realmente le pongan güevos al asunto. Así como lo hicieron los integrantes de la Conferencia Nacional de  de Gobernadores en Ciudad Victoria, Tamaulipas, que acordaron apoyar unánimemente a los mandatarios fronterizos del norte que decidieron no asistir a la Reunión Binacional México-Estados Unidos a realizarse en Arizona.

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